martes, 16 de enero de 2018

Meade Infante



En la época de oro de nuestro cine, Pedro Infante siempre se presentó como el bueno, bueno, bueno. Nunca rompía un plato, ni se peleaba con nadie, a menos que fuera estrictamente necesario. Por el otro lado, mi Carlos López Moctezuma era un verdadero hijo de su madre, siempre de malo de Malolandia, siempre enojado y echando pleito. Si no me creen pregúntenle a María Candelaria y a su novio Lorenzo “Rafail” … Y de Miguel Inclán mejor ni hablamos, el famoso marihuano de “Nosotros los pobres”. Nada más buscando con quién pelear, personajes inolvidables, algunos hasta entrañables, los malos por antonomasia, los ojaldras con nata, los malhechores desalmados.

Pues mi Pépe Meade está montado en su personaje de Pedro Infante, él es buena persona, no se mete en líos, ni habla mal de nadie, él es así, todo lindo.

Pero para pelear, para eso tiene a su Carlos López Moctezuma y a su Miguel Inclán, para eso están Aurelio Nuño y Enrique Ochoa Reza. Ellos batean todas y sacan el pecho para repeler las balas enemigas. Ellos están para defender al bueno y atacar a los demás. 

Sin embargo, parece que eso no ha sido suficiente, por eso acaban de traer al prianista Javier Lozano, un nuevo elemento al que le encanta la bronca. Es de esos que compran cualquier pleito, que se sube al ring aunque no traiga guantes. Es su naturaleza, es su hábitat, le gusta, se siente bien y lo hace bien. Ya lo dijo mi Elvis Presley: "si tú buscas problemas, conmigo tendrás”… Es un buen lema de campaña.

Repito, Pedro Infante nunca rompía un plato, ni se peleaba con nadie, a menos que fuera estrictamente necesario. Que alguien le diga a Meade que, dadas las circunstancias, ya va siendo estrictamente necesario que se consiga unos guantes, porque los trancazos vienen duros…

Obituario: Sergio Mayer quiere ser diputado porque solamente quiere ayudar a su país. ¡Já!

lunes, 8 de enero de 2018

Spots trilingües



No sé a ustedes, pero a mí, los spots de Ricardo Anaya, flamante pre candidato presidencial del frente comoseaquesellame, me dan harta ternura. Ternura por él, pero mucha envidia por la gente que se los propone y los produce. Pero vayamos por partes. 

En el spot más tierno dice el locutor, con un tono como entre sorna y lástima: “Él es Ricardo Anaya, quiere ser candidato a presidente de México… 

“Ha enfrentado el PRI como pocos”, acto seguido, nuestro protagonista dice: “Ese PRI corrupto, que le ha fallado a México, se tiene que ir…” 

Otra vez el locutor: “Defendió a México en Estados Unidos”. Otra vez Anaya: “Es insultante e inaceptable” -claro, en un perfecto inglés, pero como yo no lo entiendo, pues les transcribo lo que dicen los subtítulos-.  

Una vez más el locutor: “Y también en Canadá”. Una vez más Ricardito, en un francés muy fluido: “Le pupú le pegó le guagua”. 

Ya luego sale con grandes líderes mundiales y con sus hijitos con su esposa y el locutor dice que para él las familias mexicanas son lo más importante y que es bien lindo y que es lo que nuestro país necesita. “Escribamos juntos una nueva historia”, remata el precandidato. 

Sin embargo, lo preocupante no es la naturaleza del comercial, un spot sin pies ni cabeza, desmembrado, con frases sueltas y puestas a lo loco. “Es insultante e inaceptable”, dice en inglés y “somos la región más competitiva de todo el mundo”, en francés. ¿Qué es insultante e inaceptable? ¿Y a qué se refiere en la segunda frase? “Ese PRI corrupto, que le ha fallado a México, se tiene que ir…” No, pues sí, sí que ha enfrentado al PRI como pocos, ¡como muy pocos! ¡¿De qué rayos habla?! Nada más nos presume su naturaleza blanca, transparente, buena y, sobre todo, trilingüe. 

Eso sí, la casa productora que hizo esta –y otras- bellezas debe estar feliz. Un spot como este, hecho así, con las patas, debe costar alrededor de 300 mil pesos. Nada más la pura pieza, olvídese usted de la transmisión y todo lo demás. ¡Yo quiero hacerlos! 

Pero Ricardo Anaya tiene para eso y para más –claro, a nuestras costillas-. Y apenas es el principio, tenemos por delante seis meses para seguir viendo y escuchando joyas como ésta. Así que ya lo sabe, por favor, échele paciencia. 

Obituario: Ya se va mi Osorio Chong, por la puerta trasera, a ocupar un escaño en el senado.